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HISTORIA DE ALFAMBRA

ALFAMBRA

Sabemos que antiguamente Alfambra se dec�a Alhambra. Etimol�gicamente esta palabra viene del �rabe. Al es el art�culo �rabe y Hambra significa roja. Se trataría pues de un adjetivo y Alhambra ser�a La Roja. Con una simple mirada desde el alto del Castillo, podemos comprobar que los moros no pudieron se m�s certeros a la hora de elegir un nombre. Si nos adentramos en lo que ser�a el medio f�sico de la poblaci�n de Alfambra, se encuentra en la depresi�n Alfambra-Teruel, una de las principales unidades de la Cordillera Ib�rica Suroriental. Se trata de una porci�n de territorio, hundida por fallas, entre la sierra del Pobo y la sierra de Palomera-Lid�n, que fue colmatada durante la era terciaria por arcilla, areniscas y conglomerados rojizos, margas yes�feras y calizas blanquecinas, sedimentadas en antiguas �reas lacuestres. El r�o Alfambra aprovech� la depresi�n para su instalaci�n y ya, durante el cuaternario, ha dirigido los procesos que conforma el paisaje geomorfol�gico de la zona, tal como hoy podemos observar: �

El r�o, como se desprende de las palabras anteriores, es un elemento importante y unificador del medio f�sico. Tiene su origen en la sierra de G�dar, frente al Monegro de Valdelinares, de dos fuentes, llamada la una, Cuba de Santa Isabel y Cubo de Santa Quiteria la otra. La primera, que nace en la partida de Sollavientos debajo de la Ermita de Santa Isabel , origina el r�o de Allepuz. La segunda, aunque con menor caudal, da lugar al r�o Gudar. Unidos ambos r�os en la partida llamada Motorrita, toman el nombre de r�o Alfambra. Atraviesa los termino de Allepuz, Jorcas, Ababuj, Aguilar, Galve, Perales, Villalba Alta, Alfambra, Peralejos, Cuevas, Villalba Baja, Tortajada y Teruel. Es en el termino de Teruel donde el Alfambra deposita sus aguas en el r�o Guadalaviar que baja de la Sierra de Albarrac�n. All� con la uni�n de ambos r�os nace el R�o Turia.

A mediados del siglo XIX, seg�n el diccionario Geogr�fico Estad�stico Historico de Pascual Madoz, el rio Alfambra contaba con tres puentes de piedra a lo largo de todo su recorrido:

� Uno en el termino de Galve, de 100 palmos de largo y 25 de alto, con dos ojos o arcadas.

� Otro en Cuevas de un solo arco alto y elevado.

� Un �ltimo en Teruel con tres arcos de bastante elevaci�n el del medio y m�s bajos los colaterales, que se conoce con el nombre de cubo y que est� en la carretera que conduce de Teruel a Zaragoza.

El r�o se enriquece con las aguas de varios arroyos y fuentes, y entre estas con las termales de la llamada Fuente del Berro, que aunque de alguna virtud, son poco utilizadas en la actualidad. Daba movimiento a algunos molinos harineros y batanes en Jorcas, Ababuj, Aguilar y Galve y fertiliza las tierras de los pueblos por donde discurre. Con sus aguas se riegan pastos naturales y artificiales, as� como hortalizas para el consumo de los habitantes. Los pescados que se cr�an en este r�o son truchas, barbos y anguilas y a�os atr�s el cangrejo de r�o, hoy casi desaparecido.

EL CASTILLO

Poco queda del que fué uno de los principales castillos del sur de Arag�n. Debi� pertenecer al principado de los Banu-Raz�n (Albarrac�n), conquistado en 1169 por Alfonso II, y cinco a�os despu�s comenz� sus largos siglos de vida como encomienda de Ordenes Militares: San Redentor 1174, La del Temple 1196 y La de San Juan del Hospital 1317. Hoy el Castillo se reduce al brocal de una cisterna y la base de lo que debi� ser una gran torre de mamposter�a. Situado a 1050 m de altitud.

Tuvo la villa de Alfambra fuero especial ( que se ampliaba a las de Orrios, Miravete, Escucha y la casa e iglesia que ten�an en la Plaza de San Juan de Teruel ). Tambi�n depend�an de la villa Miravete, Perales, Fuentes de Alfambra (quiz� la actual Fuentes Calientes), Villar de Menga (probablemente Villalba Alta), Menta (Camarillas), Cama�as, Celadas, Scuriola (Escorihuela) y numerosas casas y heredades lejanas: Burb�guena, Fraga..

Cuando Alfambra pas� a la orden del Temple ya hab�a all� una poblaci�n cristiana, iglesia, molino, horno...Por el privilegio dado a los habitantes, el comendador de Alfambra s�lo les pod�a exigir servicio de hueste y cabalgada dos veces al a�o.. Este privilegio fue mantenido por el maestre de la orden templaria. Los castillos de Alfambra y Villel compartieron un mando conjunto hasta 1207. Al parecer en 1535 el castillo todav�a vigilaba la vega, firme en su estructura aunque decadente en la utilizaci�n . En 1611 ya estaba en ruinas. En 1938, durante la guerra de liberaci�n, se libr� la batalla del Alfambra, en la que fueron derrotadas 70 brigadas del ejercito rojo, ya s�lo exist�an unos m�nimos restos de lo que fuera el castillo. Recientemente en 1972, el estado subasto las �ltimas piedra y hoy son de propiedad privada.

LA CARTA PUEBLA

El monarca Alfonso I el Batallador (1104-1134) conquist� Zaragoza y llev� a cabo expediciones por tierras valencianas, murcianas y andaluzas (1118-1133), pero fue derrotado en Fraga (1134). Conquist� parte del valle del Ebro (Zaragoza, Tudela, Tarazona, Borja...), arrancando estas posesiones a los moros. La muerte le sorprendi� sin acabar la reconquista de Arag�n, quedando los l�mites de sus conquistas en Calatayud hacia Castilla y en Monreal del Campo, Alca�iz y Belchite hacia Teruel. En 1124 Alfonso el Batallador entreg� Monreal para su defensa a los caballeros de la Orden Militar del Santo Sepulcro. Al morir sin descendencia la reconquista qued� paralizada hasta que la inici� de nuevo Alfonso II. Alfonso II, hijo de Ram�n de Berenguer IV ( 1131-1162), conde de Barcelona, y Petronila, hija de Ramiro I el Monje, hermano de Alfonso I el batallador, que abandon� el monasterio para dar descendencia a la Corona Aragonesa. Alfonso II, joven y valiente, puso sus ojos , como primer objetivo en la reconquista de la ciudad de Teruel. De Monreal parti� el avance, conquistando el Castillo de Alfambra, que es considerado la puerta de Teruel. El rey ayudado por los caballeros del Santo Sepulcro acantonados en Monreal, se apoder� de Bue�a, Argente, Cama�as, Perales y todas las aldeas comprendidas en sus t�rminos. En la primavera de 1169 se adue�� del castillo y Villa de Alfambra. Dos a�os despu�s, en 1171, caer�a la ciudad de Teruel. Alfonso II, no pudiendo poner soldados propios para la defensa del Castillo de Alfambra, encomend� la villa en 1174 a una Orden reci�n fundada por Don Rodrigo Alvarez. En Julio de 1174, el rey de Arag�n, concede al Don Rodrigo las iglesias que encuentre en el territorio de Alfambra y de las que edifique despu�s. En la carta puebla se entrega "ad paerpetuum" la villa de Alfambra al Conde de Sarria, Don Rodrigo Alvarez, "para servicio de Dios Onmipotente y de todos los fieles cristianos, y para la lucha contra los paganos". En la misma se hace donación de los t�rminos de Cama�as, Celadas, Malvecino, Miravete, Alcastriel y sus aldeas, Perales de Arriba y Perales de Abajo. Los t�rminos de la donaci�n regia ser�n ampliados en 1175 hasta Fuentes Calientes y la villa y castillo de Orrios, seg�n documento firmado en Tarazona en 1182.

LA ORDEN DE MONTE GAUDIO. LOS TEMPLARIOS. ORDEN DE SAN JUAN DEL HOSPITAL.

Don Rodrigo Alvarez, tercer conde de Sarri�, hijo de don Alvaro Rodriguez, segundo conde del mismo t�tulo, y de la infanta Do�a Sancha, hermana de Alfonso VII, el 9 de Julio de 1172 renunci� ante el cardenal Jacinto al h�bito de Santiago, de cuya Orden fue fundador y comendador mayor. Obtuvo licencia del legado pontificio para pasar a la nueva Orden de Monte Gaudio, que se hab�a de regir con la regla del Cister, m�s estrecha que la de San Agust�n, por la que se reg�a la Orden de Santiago, que acababa de dejar. Dicha nueva Orden fue aprobada por el Papa Alejandro III el 24 de Diciembre de 1173, quien dio para su r�gimen espiritual la regla del Cister. El conde Don Rodrigo, que se considera el fundador de esta Orden, vivió en su juventud una vida disipada.

Monte Gaudio, nombre titular de la nueva Orden, es un monte situado en la parte oriental del Medirerr�neo, a 895 metros sobre el nivel del mar. Seg�n algunos historiadores, all� administrar�a justicia el profeta Samuel. Los peregrinos que viajaban a Tierra Santa en la Edad Media procedentes de Europa, habiendo pasado Siria, al llegar a este monte ve�an por primera vez, de un golpe de vista, desde sus cumbre, toda Palestina, con Jerusalen a sus pies. El principal fin de esta Orden del Monte Gaudio era proteger a dichos peregrinos, as� como acudir a los sitios en donde fuera solicitada su ayuda en defensa de la cristiandad. En el Monte Gaudio situ� su casa principal el fundador don Rodrigo, haci�ndola dependiente de la casa central del Cister. El 2 de Octubre de 1187 Saladino conquist� Jerusalen y la Orden de Monte Gaudio tuvo que abandonar su casa fundacional y establecer su casa central en Alfambra. En octubre del 1188 Alfonso II, viendo la decadencia de la Orden le encomienda otros dos fines: el de hospitalaria y el de redentora, para redimir a los cristianos que cayeran en manos de los moros. Le da el nombre de San Redentor y como casa principal el Hospital de San Redentor que hab�a fundado en Teruel en la plaza de San Juan, en 1178. En esta orden hab�a caballeros de muchas nacionalidades y faltando la necesaria disciplina entre ellos vio el rey que la defensa de la frotera de Arag�n corria serio peligro. As� decide disolverla en 1196 cediendo a la Orden de Los Templarios todas las posesiones de la antigua orden. La fecha exacta de la fundaci�n de la Orden del Temple no se conoce , pero la mayor parte de los tratadistas la sit�an entre 1119 y 1120. Durante todo el siglo XII entre Castilla y Arag�n la vida se mueve en ambiente de cruza y ah� es donde tienen su papel las Ordenes militares que viven en Arag�n, concretamente la del Hospital y la del Templo. La Orden del Temple con el paso de los a�os va siendo una orden rica y a comienzos del siglo XIV (1305-1307) y son acusados calumniosamente ante la Corte del rey franc�s Felipe IV de omisi�n de la consagraci�n, de besos impuros en los rituales, de sodom�a, de negaci�n de Cristo...Felipe IV comenz� este proceso con el prop�sito de apoderarse de la riquezas templarias y as� el Papa Clemente V la disolvi�. La heredera de los bienes de los templarios fue la Orden de San Juan del Hospital. En Arag�n todos los castillos templarios fueron entregados a dicha orden en 1317, pero Jaime II para evitar el excesivo agrandamiento de dicha orden crea otra nueva ( La de Montesa) en 1319. Los Templarios se acomodaron en diversos trabajos y morir�an diseminados por distintas ordenes.

ASPECTOS RELIGOSOS

El 15 de Octubre de 1535 Juan de Arag�n, castell�n de Amposta, visit� la iglesia parroquial de la villa de Alfambra, cuyo titular era Santa Mar�a y pertenec�a a la encomienda de la orden de San Juan de Jerusalen. Mos�n Garc�a Estaban era el vicario, a presentaci�n del comendador. Exist�a altar mayor de Nuestra Se�ora y otros dos altares: de San Bartolom� y Santa Catalina. La capilla del castillo estaba bajo la advocaci�n glorioso San Juan Bautista. En 1600 la villa de Alfambra era cabeza de encomienda, ten�a 160 vecinos y una iglesia parroquial bajo la invocaci�n de Nuestra Se�ora. Hab�a 5 Ermitas: Santa Mar�a Magdalena, dentro del pueblo; Santa Catalina; Santa Ana, a una legua; otra dentro del castillo y una quinta den la vega del pueblo llamada de San Juan. La parroquia era regida por un vicario nombrado por el obispo.

En 1627 se hizo una capitulaci�n para levantar una nueva iglesia, puesto que la anterior era antigua y peque�a. En 1659 los comendadores de la villa tomaron posesi�n de la nueva iglesia (Iglesia de Nuestra Se�ora de los Angeles conocida como Iglesia de la asunción)

En 1956 Alfambra levant� el monumento al Sagrado Coraz�n de Jes�s que compare el cerro con el antiguo castillo.

Resulta obligado hablar tambi�n de Ricarda Gonzalvo de Liria y Blesa, que a falta de herederos directos, dej� sus posesiones en beneficio de los lugares donde estas se encontraban, entre ellos Alfambra. Fund� una instituci�n a favor de Alfambra , las ni�as del pueblo. Se fund� un colegio que durante a�os dirigieron las Religiosas Terciarias Franciscanas de la Inmaculada de Valencia. Hasta 1953 estuvieron estas religiosas a cargo del colegio, siendo a partir de esta fecha las Teresianas del Padre Poveda las que continuarian la labor educativa de los que son en la actualidad nuestros padres. En la actualidad el colegio se ha convertido en un hogar residencia de la tercera edad.

ECONOMIA Y SOCIEDAD

En 1945 la villa de Alfambra contaba con 57 vecinos y en el siglo XVIII con 248. A finales del a�o 2000 la poblaci�n censada en Alfambra era de unas 700 personas, aunque en verano esta cifra llega a triplicarse. Antiguamente en su vega se cultiv� el vi�edo. El termino confina por el Norte con el de Cama�as; por el Este con el de Orrios; por el Sur con el de Escorihuela y Peralejos y por el Oeste con el de Celadas. La tierra es de muy buena calidad. Cuenta con una dilatada vega, famosa no hace muchos a�os por su producci�n en remolacha azucarera. Tras la desaparici�n de la azucarera de Santa Eulalia y ayudada del escaso caudal que el r�o Alfambra trae en la actualidad, se est�n imponiendo las plantaciones de chopos y especies que necesiten menor cantidad de agua.